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Rutina de belleza corporal: todo lo que debes saber
Solemos asociar el envejecimiento con la presencia de arrugas en el cutis. Sin embargo, es un asunto más complejo. Un mejor conocimiento de este proceso ha llevado a la aparición de métodos de rejuvenecimiento facial sin cirugía muy eficaces y asequibles. Sin duda, las técnicas relacionadas con la reestructuración de la dermis son las más innovadoras e interesantes. Y es que, lucir un aspecto radiante ya no es cuestión de años. Tienes que conocer cómo se consigue.


No caemos normalmente en este detalle, pero el envejecimiento de la piel es un proceso degenerativo que comienza justo en el momento del nacimiento. Y, además, la piel es el órgano que más rápido delata tu edad. Es verdad que esta afirmación, interesante a nivel científico, no es lo que más nos aporta cuando estamos hablando de rejuvenecimiento facial sin cirugía.
Lo esencial es entender que las primeras repercusiones empiezan a surgir entorno a los 25-30 años y, desde ahí, se inicia un progresivo deterioro que evoluciona más o menos lentamente dependiendo de distintos factores. La genética cuenta, aunque cada vez está más claro que llevar un estilo de vida saludable es un elemento determinante para frenar o contener el envejecimiento.

Sin duda, esa piel apergaminada, con arrugas, apagada y con un aspecto frágil es la imagen que a todas se nos viene a la cabeza cuando pensamos en un cutis maduro. Sin embargo, el envejecimiento implica a todas las estructuras faciales, empezando por la disminución del soporte óseo y los músculos. También cambia la distribución de la grasa facial, que es la que origina la aparición de las arrugas y la pérdida de volumen.

El rejuvenecimiento facial sin cirugía tiene que atender a cada uno de estos problemas. El colágeno es el gran protagonista de cualquier tratamiento efectivo de reestructuración de la dermis. Igual de necesaria es la relajación y tonificación muscular. Y, finalmente, conseguir que se recupere la compacidad de la piel.
La gran noticia es que hay técnicas que abarcan todos estos aspectos. Además, no son invasivas. Nada de bisturís, quirófanos o complejos cuidados post tratamiento. Tratamientos que respetan tu imagen, porque el resultado es un aspecto rejuvenecido pero natural.
Los especialistas siempre nos insisten en que debemos cuidarnos la piel en cualquier etapa, adecuando las medidas a las necesidades especificas de cada momento. Pero, aún sigue siendo lo más frecuente que acudamos a los profesionales después de llevarnos el primer susto. Ese día que advertimos unas manchas en la piel que antes no teníamos o esa arruga que acaba de aparecer.
Y, también es cierto que, hasta ahora, los tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía se enfocaban a camuflar o disimular ese defecto concreto que recién había hecho acto de presencia.

Funcionaban con la eficacia esperada en esas primeras fases del envejecimiento, pero según pasaban los años y los síntomas se agravaban, los resultados empezaban a ser menos contundentes. Con el nuevo concepto de reestructuración de la dermis se actúa sobre los tres tipos de tejidos que componen la piel para contrarrestar todas las secuelas que provoca el envejecimiento en la dermis:

En la parte más externa de la piel se va perdiendo la capacidad de oxigenación con el paso del tiempo, porque se produce un descenso de los capilares activos. Cuanto menos oxígeno llega a las células, más dificultoso es que realicen su regeneración. De esta forma, el tejido epidérmico va disminuyendo su volumen y queda una capa de piel más fina y peor protegida.

En la dermis se realizan los procesos naturales de fijación, elasticidad y resistencia de la piel. Cuando comienzan a surgir problemas en la producción de colágeno, se producen rupturas en las fibras elásticas de los tejidos dérmicos.

Es en la capa de la piel donde se localiza la reserva de grasa que es necesaria para no perder densidad cutánea. También es la zona que presenta una menor vascularización. Y, sin ninguna duda, la capa hipodérmica ha sido la gran olvidada. Un aspecto que han venido a paliar esta nueva generación de tratamientos de rejuvenecimiento facial sin cirugía.
Siempre nos gusta incluir en estos consejos, alguna recomendación de andar por casa que te ayude a cuidarte más y mejor fomentando un estilo de vida saludable. En esta ocasión, te recordamos que hay ingredientes naturales que han demostrado, desde hace siglos, su eficacia en el rejuvenecimiento facial. Hoy nos detenemos en la miel y el aceite de coco. Limpian, hidratan, son antioxidantes y nutren en profundidad la piel. Puedes aplicarlos por separado, pero si los combinas en la misma formulación, ¡los resultados son espectaculares!

Tan sencillo como mezclar 3 cucharadas de aceite de coco orgánico y 2,5 de miel de abejas y remover hasta que adquieran una textura similar a una crema. Por la noche, una vez que te hayas desmaquillado, extiende este preparado por tu cutis y deja que actúe entre 20-30 minutos. Aprovecha para relajarte oyendo tu música preferida o, simplemente, cerrar los ojos y no pensar en nada. Dedícate esos minutos para mimarte como prefieras. Solo tienes que retirar con enjuagándote la cara con jabón neutro y agua templada en abundancia. Puedes hacerlo dos o tres veces a la semana, según te apetezca.

Endospheres Therapy te ayuda en esta apuesta tuya por unos cuidados de la piel eficaces pero nada invasivos. La idea es que te sientas segura y potencies esa belleza tan exclusiva. Con nuestra técnica conseguimos un rejuvenecimiento facial sin cirugía completo. Devuelve la firmeza y la luminosidad a tu rostro, remodela los volúmenes y elimina la hipercontracción de los músculos faciales.

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