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Rutina de belleza corporal: todo lo que debes saber
El órgano más extenso del cuerpo e implicado totalmente en nuestra imagen, ¡cómo no iba a ser objeto de todo nuestro interés! ¿Te preguntas cuáles son los mejores hábitos para cuidar mi piel? Pues aquí vas a encontrar esas soluciones que necesitas, siempre con propuestas naturales y saludables. Belleza y bienestar son el binomio perfecto.

Para ponértelo más fácil, hemos pensado que es interesante hablar de unos cuidados generales, los que debes incorporar a tu rutina todo el año. Y, junto a ellos, un repaso de las recomendaciones específicas dependiendo de la época del año. Una información clara que seguro te resultará muy útil.

Aunque probablemente no te sorprendan porque ya los conocías, estos son los cuidados esenciales de la piel que deben formar parte de tu rutina:



Es bastante lógico pensar que no es lo mismo ponerse a tomar el sol en una playa a más de 30 grados que salir de casa una mañana de frío invierno, con lluvia y fuerte viento. ¿Qué tienen ambas situaciones en común? Pues que es tu piel la que recibe directamente ambas agresiones. Por eso, debes ajustar esos hábitos para cuidar mi piel generales a las necesidades específicas de cada época del año. No es complicado, como vas a comprobar.

El objetivo prioritario durante los meses de más calor es la protección. Es importante que seas consciente de que los protectores solares no solo se emplean cuando vas a ir a tomar el sol. Cada vez que sales a la calle, la piel de las zonas que no lleves cubiertas queda expuesta a unos niveles de radiación UV muy altos o extremos.

Así que el protector solar de máximo factor es el imprescindible de los hábitos para cuidar mi piel en verano. Los de última generación, con ácido hialurónico en su composición, están demostrando unos resultados impresionantes mejorando la uniformidad y el tono del bronceado.
Según los expertos, las primeras semanas después del verano debemos dedicarla a realizar una puesta a punto de la piel. Hay que recuperarla de los excesos del verano y prepararla para el invierno, la otra época en la que más sufre. Estos son, pues, los hábitos para cuidar mi piel en otoño:

Aquí la prioridad es hidratar, porque el frío y el viento resecan en extremo la piel. Lo mejor que reduzcas en lo posible en contactor prolongado con el agua. No se trata de que no te duches o laves, sino de que duren menos tiempo. Además:

Igual que ocurría con el otoño, la primavera es un periodo de transición entre dos épocas en las que la piel sufre más agresiones (el invierno y el verano). Las mascarillas naturales son una excelente herramienta para mejorar el estado de la piel, sobre todo, en las zonas más delicadas como rostro, manos y pies.

Pero el gran problema de la primavera son las alergias. Las personas con problemas como psoriasis, dermatitis atópica, rosácea o acné son las que más temen la llegada de esa explosión de polen y alérgenos, además del aumento de las temperaturas y de las horas de luz. En estos casos, es importante acudir al dermatólogo para que revise el estado individual de nuestra piel y prescriba las actuaciones pertinentes. Y, de forma general:


Como hemos señalado, los cuidados de la piel siempre deben incidir en mejorar la elasticidad y la firmeza, precisamente, dos de los resultados de nuestro tratamiento exclusivo. Su efecto tonificante que combate la flacidez es, sin duda, el broche final a esa rutina de cuidados en la piel que tan buenos resultados te dará.

No te lo pienses más, seguro que tienes un centro Endospheres® cercano donde comprobar en tu propia piel estos impresionantes beneficios.