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Rutina de belleza corporal: todo lo que debes saber
El verano es una época que muchos disfrutan, pero también representa un gran desafío para la piel. La exposición al sol, el calor, el cloro y la sal del mar pueden alterar su equilibrio natural, provocando deshidratación, manchas, rojeces e incluso envejecimiento prematuro.
Por eso, en esta estación del año es fundamental adaptar nuestra rutina para cuidar la piel de forma efectiva. A continuación, te explicamos por qué la piel se ve más afectada en verano, cómo prevenir daños y qué tratamientos puedes incorporar para mantenerla luminosa, firme y saludable.
Durante los meses de calor, la piel está expuesta a múltiples factores que la agreden:
Radiación UV y UVA: responsables del envejecimiento prematuro, manchas solares y riesgo de cáncer de piel.
Altas temperaturas: favorecen la deshidratación y debilitan la barrera cutánea.
Cloro y sal: irritan y resecan, sobre todo en pieles sensibles.
Sudor y polución: obstruyen poros y generan brotes de acné o inflamaciones.
Cuidar la piel en verano es más que un tema estético: es una cuestión de salud y prevención.

La protección solar es el paso más importante de cualquier rutina de cuidado en verano. Lo ideal es usar un fotoprotector con:
FPS 30 o superior (preferentemente 50).
Protección de amplio espectro (UVA + UVB).
Textura ligera y resistente al agua.
Reaplica cada 2 horas y después de nadar o sudar. No olvides zonas como orejas, escote, labios, manos y empeines.
💡 Consejo extra: Elige solares que contengan antioxidantes como vitamina E o té verde, para reforzar la defensa natural de tu piel frente al daño oxidativo.

El calor y la exposición al sol favorecen la pérdida de agua. Para mantener la piel hidratada:
Bebe 2 litros de agua al día para hidratarte desde dentro.
Usa productos con ingredientes como:
Ácido hialurónico
Aloe vera
Glicerina vegetal
Ceramidas
Las texturas ligeras en gel o suero son ideales para el verano, ya que no obstruyen los poros y aportan frescura inmediata.

La limpieza elimina sudor, protector solar, grasa y contaminación. Para una rutina adecuada:
Limpia tu rostro mañana y noche, incluso si no te maquillas.
Usa limpiadores suaves, sin alcohol ni sulfatos.
Exfolia 1 vez por semana para evitar poros obstruidos, pero sin irritar la piel.
Una piel limpia absorbe mejor los tratamientos y se mantiene libre de impurezas.

Después de la exposición solar, tu piel necesita calma y reparación. Aplica productos after sun que contengan:
Aloe vera o caléndula para calmar
Pantenol o vitamina E para regenerar
Texturas en gel o agua termal para refrescar
Este paso ayuda a prevenir la descamación, mantener el bronceado y evitar el daño a largo plazo.

Si quieres potenciar los cuidados en verano, existen tratamientos estéticos no invasivos ideales para esta temporada.
El tratamiento facial con Endospheres mejora visiblemente la calidad de la piel gracias a:
Estimulación de la microcirculación, que favorece la oxigenación celular.
Drenaje linfático, que elimina toxinas y mejora la luminosidad.
Producción de colágeno, lo que aporta firmeza y suaviza arrugas finas.
Terapia indolora y segura, perfecta para pieles sensibles o deshidratadas.
Además, también se puede aplicar en el cuerpo para mejorar textura, tono y firmeza en zonas como abdomen, muslos o brazos.